CLUB DE LECTURA 10 DE DICIEMBRE (JAVIER). "Las gratitudes", Delphine de Vigan
MI MADRE SIEMPRE PRESENTE. ¿LO HICE BIEN? ME HA ENCANTADO
Resumen de la editorial: Una bellísima novela sobre la gratitud, sobre lo importante que es poder dar las gracias a aquellos que nos han ayudado en la vida. «Hoy ha muerto una anciana a la que yo quería. A menudo pensaba: ”Le debo tanto.“ O: ”Sin ella, probablemente ya no estaría aquí.“ Pensaba: ”Es tan importante para mí.“ Importar, deber. ¿Es así como se mide la gratitud? En realidad, ¿fui suficientemente agradecida? ¿Le mostré mi agradecimiento como se merecía? ¿Estuve a su lado cuando me necesitó, le hice compañía, fui constante?», reflexiona Marie, una de las narradoras de este libro. Su voz se alterna con la de Jérôme, que trabaja en un geriátrico y nos cuenta: «Soy logopeda. Trabajo con las palabras y con el silencio. Con lo que no se dice. Trabajo con la vergüenza, con los secretos, con los remordimientos. Trabajo con la ausencia, con los recuerdos que ya no están y con los que resurgen tras un nombre, una imagen, un perfume. Trabajo con el dolor de ayer y con el de hoy. Con las confidencias. Y con el miedo a morir. Forma parte de mi oficio.» A ambos personajes –Marie y Jérôme– los une su relación con Michka Seld, una anciana cuyos últimos meses de vida nos relatan estas dos voces cruzadas. Marie es su vecina: cuando era niña y su madre se ausentaba, Michka cuidaba de ella. Jérôme es el logopeda que intenta que la anciana, que acaba de ser ingresada en un geriátrico, recupere aunque sea parcialmente el habla, que va perdiendo por culpa de una afasia. Y ambos personajes se involucrarán en el último deseo de Michka: encontrar al matrimonio que, durante los años de la ocupación alemana, la salvó de morir en un campo de exterminio acogiéndola y ocultándola en su casa. Nunca les dio las gracias y ahora querría mostrarles su gratitud... Escrita con un estilo contenido, casi austero, esta narración a dos voces nos habla de la memoria, el pasado, el envejecimiento, las palabras, la bondad y la gratitud hacia aquellos que fueron importantes en nuestras vidas. Son las respectivas gratitudes las que unen a los tres inolvidables personajes cuyas historias se entrelazan en esta conmovedora y deslumbrante novela.
Me ha recordado mucho a mi madre, y he llorado sin consuelo; tendría que haber pasado más tiempo con ella cuando su mente se fue; tendría que haber sido mi prioridad y no mi trabajo.
Creo que lo hice bien, pero siempre me quedará esa duda en mí, duda que llevaré, a mi pesar, en mi corazón siempre.
Debí esforzarme más, como ella lo hizo conmigo.
Debo perdonarme para sobrevivir en paz, sé que tú ya me has perdonado.
La historia gira en torno a Michka, una mujer mayor que comienza a perder el lenguaje debido a una enfermedad. Vive en una residencia y su deterioro no es solo físico: lo más doloroso es que las palabras empiezan a escapársele, deformándose, desapareciendo. Y con ellas, también se le va la posibilidad de expresar algo que lleva años guardando: su agradecimiento hacia las personas que la ayudaron cuando era niña.
A su lado están Marie, una mujer que la considera casi como una madre, y Jérôme, un logopeda que la acompaña en su proceso. A través de ellos, la novela explora el vínculo entre generaciones, el cuidado, la memoria y la ternura.
No hay vínculos de sangre, eso no importa, hay mucho amor.
Delphine de Vigan escribe con una sensibilidad increíble: sin dramatismos exagerados, pero con una carga emocional constante. La novela es corta, pero deja huella porque habla de algo universal: lo que sentimos y no decimos, hasta que ya es demasiado tarde.
Michka es un personaje especialmente entrañable: vulnerable, lúcida por momentos, y profundamente humana.
El estilo es simple, directo y muy íntimo, casi como una conversación. La lectura fluye rápido, pero el impacto se queda.
“Las gratitudes” es una novela preciosa y triste en el mejor sentido: te rompe un poquito, pero también te reconcilia con la idea de cuidar a los demás y decir lo importante mientras se puede.
Todo es muy previsible, no te sorprende, pero da igual, lo importante es el contenido.
El libro plantea que decir “gracias” es un acto profundamente humano, que conecta con la dignidad, el reconocimiento del otro y la memoria colectiva. Agradecer es una forma de justicia emocional.
La gratitud: no como cortesía, sino como una necesidad profunda de reconocer el bien recibido.
El lenguaje: la palabra como herramienta para amar, agradecer y existir.
La memoria y la vejez: el miedo a perder la identidad cuando se pierden las palabras.
La deuda moral: aquello que sentimos que debemos decir antes de que sea demasiado tarde.
La humanidad y el cuidado: la importancia de acompañar a los demás en su vejez.
Es corto, me lo leí en una tarde, pero muy emotivo.
Tiene un lenguaje sencillo y poético.
Invita a reflexionar sobre lo que damos por sentado.
Artículo 12 de la Declaración de los Derechos Humanos: Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.
y
Artículo 25.1: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
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